๐”๐ง ๐ซ๐ž๐ฅ๐š๐ญ๐จ ๐๐ž๐ฅ ๐รญ๐š ๐๐ž ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ฆ๐ฎ๐ž๐ซ๐ญ๐จ๐ฌ ๐ž๐ง ๐’๐š๐ง๐ญ๐š ๐Œ๐š๐ซ๐ญ๐š

 


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El 2 de noviembre de 1977, dรญa de los Muertos, cayรณ martes y en Santa Marta, como en otras ciudades y municipios de la Costa Atlรกntica colombiana, es una fecha muy especial y popular, durante la cual no solo las personas visitan a sus difuntos y llenan de flores y veladoras encendidas sus sepulturas, tambiรฉn se embriagan, algunos para soportar sus penas, otros por nostalgia y unos cuantos, porque es el dรญa en que los cementerios dejan de ser silenciosos y se convierten en un mercado, un lugar con un gran nรบmero de gente que afluye al sitio de forma constante.

De igual manera sucede con sus alrededores, en donde se incrementan las ventas de flores y demรกs artรญculos comerciales como las ventas de agua para el calor y deshidrataciรณn, comidas, rosarios y un sinnรบmero de otras cosas mรกs. Ademรกs, los hombres que acompaรฑan a sus esposas o parientes hasta los cementerios, algunos, prefieren esperarlas en las tiendas mรกs cercanas, y mientras lo hacen, se ponen a ingerir cervezas u otra clase de licor.

Cuando sus mujeres u otros familiares los van a buscar para regresar a casa, la mayorรญa ya estรก en 3/15, embriagados o con una juma que no pueden ni caminar, pues la romerรญa y bebeta casi siempre se prolongan hasta el amanecer del dรญa siguiente.

El profesor Carlitos, muy conocido en la vecindad por su don de buena gente, educado y amable con todo el mundo, ese dรญa se juntรณ con otros vecinos y formaron una ronda en una de las tiendas de alrededor del cementerio San Miguel de Santa Marta, conocida con el nombre de “La รšltima Lรกgrima” y en donde, al principio, bebieron cervezas en gran cantidad.

Diez canasteros llevaban cuando decidieron cambiar, por economรญa, a tomar aguardiente y se compraron un garrafรณn, despuรฉs otro y otro mรกs y cuando iban por el cuarto, y ya eran las 3:00 de la madrugada, sus esposas regresaron para volver a sus residencias y fue entonces cuando se percataron de la ausencia del profesor Carlitos.

Lo empezaron a buscar por las otras tiendas, pensando que se habรญa ido a saludar y beber con otras personas conocidas, pero nadie dijo haberlo visto. Tambiรฉn su esposa, hijos y amigos se unieron a su bรบsqueda, incluso lo hicieron por los barrios mรกs cercanos y tampoco lo encontraron. Parecรญa que se lo habรญa tragado la tierra, ademรกs, para esa รฉpoca, mataban a cualquiera por nada, a veces por escogerlo como blanco para afinar punterรญa.

El 3 de noviembre, todos en la vecindad, incluso los jรณvenes como yo, quien para entonces tenรญa 17 aรฑos, nos unimos en su bรบsqueda, la cual extendimos hasta por las playas de la bahรญa, Marlindo, Los Cocos y la del Paseo de Bastidas, en donde los borrachos suelen ir a desenguayabarse. Y tampoco estaba en ellas. 

Su esposa, hijos y colegas, por la tarde, reportaron a las autoridades su desapariciรณn, cuya informaciรณn tambiรฉn fue radiada por las emisoras locales y publicada en el รบnico periรณdico que existรญa en Santa Marta, El Informador.

Varios amigos del profesor conformaron brigadas de bรบsquedas en sendos vehรญculos por las afueras de la ciudad, por los lugares aรบn enmontados como a los costados de la carretera Troncal del Caribe, lugares donde solรญan arrojar los cadรกveres de las personas asesinadas en ese entonces. Se creรญa lo peor y todos en la vecindad esperaban la mala noticia del hallazgo de su cuerpo inerte.

Pero el 4 de noviembre, dos dรญas despuรฉs de su extraรฑa desapariciรณn, su cuerpo fue hallado en donde a nadie se le ocurriรณ buscar. Estaba bocabajo, con la misma camisa blanca y pantalรณn del mismo color y sus zapatos negros y las medias beige puestas. 

La parte de atrรกs de la camisa y del pantalรณn se veรญan sucios, como si lo hubieran revolcado o arrastrado. Pero no habรญa sangre por ningรบn lado. La seรฑora que lo encontrรณ, una anciana de la vecindad que todos los dรญas visitaba el lugar para limpiarlo, primero lo tocรณ, para ver si estaba tieso y al notar que no, comenzรณ a llamarlo por su nombre y a moverlo, hasta que el profesor Carlitos despertรณ. 

Se habรญa quedado dormido sobre una bรณveda blanca del cementerio San Miguel, desde la madrugada del 3 de noviembre, hasta el 4 cuando lo hallaron, y a nadie se le ocurriรณ y mรกs a su esposa y a sus amigos cercanos, que podรญa estar en allรญ, por cuanto sabรญan que a รฉl le daba miedo hasta de entrar a un cementerio. Pero a algunos el alcohol les quita los miedos e incluso, el profesor Carlitos, dรญas o meses mรกs tarde, nos comentรณ que todavรญa no creรญa que รฉl hubiera dormido sobre una tumba y le daba escalofrรญos con solo pensarlo. Desde esa vez no volviรณ a tomar mรกs.

FIN 

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