El Mocho
Por Álvaro Cotes Córdoba
Un mocho, de ambas manos, empezó a discutir con otro hombre normal en plena calle de un suburbio en Río de Janeiro, Brasil. La gente que pasaba por esos momentos sobre los andenes de la arteria, al principio, no le prestó mucha atención al asunto, porque nadie con dos dedos de frente pensaría que la discusión acabaría en una pelea de a puños. Incluso, además de mocho, el sujeto se veía más delgado que su contrincante, el cual lucía más robusto y más joven. Pero de la realidad cotidiana en los países sudamericanos, sobre todo en los de los más cercanos al Caribe, nunca esperes nada lógico ni normal. Por el contrario, cualquier cosa es posible e increíble.
Y sí, en efecto, el mocho y el individuo normal, tras discutir, se enfrentaron a los puños (aunque el lisiado no tuviera puños). El sujeto normal, más joven y más robusto, le lanzó dos puñetazos al mocho y este los contuvo con la agilidad de un púgil profesional, con el resto de sus brazos. El mocho también dirigió dos rectos a la cara del hombre normal, pero como era lógico, no alcanzaron ni siquiera a rozarla. El individuo contraatacó y el mocho reculó, pero cuando lo tuvo casi a 10 centímetros de cerca, le volvió a lanzar un recto y este sí le llegó a la plena cara, más exactamente a la altura de la frente, y el golpe fue tan fuerte, que el sujeto cayó al suelo boca arriba e inconsciente. Y como yo sé que nadie me va a creer, les traje el vídeo para que lo vean con sus propios ojos:

Publicar un comentario