El buen ternero huérfano



Por Álvaro Cotes Córdoba 

Mientras el grupo armado que opera en la Sierra Nevada, el cual se hace llamar “los conquistadores” de ese cúmulo de montañas, busca salir ileso ante la opinión pública de los señalamientos del director de la Unidad de Restitución de Tierra para el Magdalena y Atlántico, el abogado José Humberto Torres, quien lo responsabilizó de un secuestro múltiple ocurrido a comienzo de abril en las instalaciones de un hotel ubicado dentro del Parque Nacional Tayrona, área en donde ningún otro delincuente se atrevería ni siquiera a robarse una gallina, porque sería meterse con la supuesta jurisdicción de protección de ese mismo grupo ilegal, el que apoyaron para que se quedara con la Alcaldía de la ciudad, los terminó de hundir más con unas declaraciones que dio en el cambio de comandante de la Policía Metropolitana de la capital magdalenense, evento que se desarrolló por primera vez y extrañamente, entre los lujosos yates de La Marina, detrás del edificio donde funcionan las oficinas del grupo Daabon, otro de los socios que también apoyó el gran robo del sesquicentenario de la urbe.

Como se recordará y de acuerdo con Augusto Rico, propietario de Ecohabs Bamboo Tayrona, un grupo de hombres armados y encapuchados perpetró el secuestro masivo en las instalaciones del hotel ubicado dentro del Parque Nacional Tayrona, para exigirle que firmara la cesión de la propiedad de su hotel a otra persona.

Torres aún sigue culpando al grupo armado, incluso en los dos últimos días se han enfrentado con tuits en la plataforma X, hasta el punto de que “los conquistadores” volvieron a negarlo con un vídeo, en donde un vocero de espalda y frente a un pequeño pelotón de sus “soldados”, lee un comunicado en el cual calificaron de “irresponsable” a Torres por insistir en culparlos. Y el director de Tierras le contestó con otro señalamiento por ejercer contra él una implícita amenaza.

Por su parte, Carlos Pinedo, quien pareciera ir de postala en postala, volvió a demostrar su desinterés en preocuparse por la seguridad de la ciudad, la cual le pusieron hace un año y cuatro meses entre sus limpias manos y no fue al consejo de seguridad que presidió el Ministro de Defensa Pedro Sánchez y el gobernador del Magdalena Rafael Martínez, en el municipio de Ciénaga, en donde además estuvieron todos los alcaldes del Departamento y por supuesto la cúpula militar y policial. 

Dicen los expertos que sí conocen de verdad por dónde le entra el agua al coco, que a Pinedo le importa un bledo la seguridad de los samarios, porque él, desde que se montó en la vaca lechera, anda más preocupado por buscarle paja, con el fin de que cuando la ciudad cumpla los 500 años, pueda pegarse en la ubre como un buen y compungido ternero huérfano.

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