Las últimas tramoyas ocurridas en Santa Marta antes de cumplir sus 500 años
Por Álvaro Cotes Córdoba
El mono concejal hizo una encuesta en X, sobre si apoyan una revocatoria del mandato del alcalde de Santa Marta y la perdió, como es lógico, pues de seguro más de la mitad de los que votaron a favor de ese alcalde, siguen apoyando la tramoya judicial que lo llevó a ese cargo.
Y eso se debe a la antipatía que ha cultivado el Mono, el héroe compinche, desde que lo zafaron y no le permitieron ser el presidente del Concejo de la ciudad, cuando Santa Marta cumpla 500 años de fundada. Por lo que se convirtió en el más acérrimo enemigo de ese cuestionado gobierno, incluso más enemigo que a los que les tumbaron la Alcaldía.
Y a propósito de la reventada por esta última tramoya, Santa Marta ha sido anfitriona de múltiples de ellas, entre dirigentes, grupos políticos y criminales e incluso entre trabajadores estatales, que se han descubierto por malos entendidos entre los mismos protagonistas.
Como por ejemplo, los acuerdos parapolíticos que se llevaron a cabo entre dirigentes, políticos y las AUC, los cuales fueron descubiertos por revelaciones de los mismos miembros de las AUC.
Así mismo las que protagonizaron portuarios de la extinta empresa estatal Puertos de Colombia, para conseguir no sólo liquidaciones millonarias, sino también pensiones muy altas. Tramoyas judiciales que se conocieron por ellos mismos, al contarlas en el parque Simón Bolívar de la urbe. Cuentos que llegaron a oído de los jueces a los cuales les hicieron las tramoyas.
Y ahora último la más reciente y de todos bien conocida y muchas veces referida por quien les escribe, la tramoya judicial con la cual obtuvieron la Alcaldía que ya habían perdido en el conteo de los votos, pero que recuperaron después tras tejer la tramoya y dejaron a la ciudad sin el alcalde que la mayoría de los samarios había elegido, a Jorge Agudelo.
Ahora, debido a esa otra de las tres grandes tramoyas que ha tenido Santa Marta en los últimos 50 años, la ciudad llegará a su quinto centenario, con la incertidumbre que generó ese escándalo y del cual todavía no se ha dimensionado el enorme daño que le hicieron no solo a la ciudad, sino a la democracia y a la mismísima Justicia de este país. Tanto, que en las altas cortes judiciales aún no le encuentran un precedente y todavía la están estudiando, dicen.



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