La Justicia en este país está muy mal, pero bien mal
Por Álvaro Cotes Córdoba
Cómo es posible que, diez años después de que evitaran que en la isla Barú de Cartagena vendieran a 25 menores de edad a unos supuestos pedófilos, que en realidad eran policías gringos disfrazados de pedófilos, y capturaron a los responsables de liderar la banda de proxenetas que operaba en esa ciudad, entre la que se hallaba una exreina popular cartagenera y quien, gracias a que fueron dejados libres dos años después por vencimiento de términos, se inscribió en una universidad y empezó a estudiar derecho, solamente hoy 03 de septiembre, un juez penal de conocimiento emite apenas el sentido de fallo condenatorio contra los cinco integrantes de esa banda criminal que andaba libre como el viento.
Recuerdo muy bien que ese caso inspiró a un director mexicano para hacer una película muy famosa, llamada Sonido de Libertad, mientras aquí en Colombia las producciones de RCN y Caracol, como siempre, se dedicaban a mirar otra realidad a su manera e inundaban a la televisión nacional de narconovelas y de la vida de los cantantes de renombres, con tantas historias más humanitarias y por la niñez que existe todavía en este país para contar, como por ejemplo: La también explotación sexual de niños en Medellín y cuyos casos han sido y siguen siendo publicados por los mismos noticieros de esas cadenas privadas de televisión, como el que ocurrió hace dos meses en un edificio del Poblado de Medellín, a donde un gringo pedófilo ingresó a dos niñas y fue capturado, pero a las pocas horas salió libre y lo dejaron volarse del país, ante las narices de un nuevo alcalde que no llegó ahí de nuevo para favorecer a ninguna víctima sexual y menos si son menores. A él lo eligieron para otra cosa, porque “plata es plata”.

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