La esencia de ser un buen periodista



Por Álvaro Cotes Córdoba 


El periodista es quien registra a diario o en el presente, la historia de una sociedad; los hechos que la conforman, desde el más violento hasta el menos pusilánime. Esa es la responsabilidad que asume quien decide hacerse periodista. 


Antes, el periodista se formaba sólo, al descubrir la vocación intrigante de informar. Por eso yo me incliné a estudiar para ser periodista. Recuerdo que, cuando tenía 15 años, mi madre me trajo una grabadora de Venezuela. Al principio, la usé para grabar canciones y aprender sus letras, porque siempre he tenido el problema de nunca aprenderme una canción de memoria. Después la utilicé para grabar lo que le decía una vecina a la otra, en el sector donde vivía, luego de que salían de pelea y más tarde se las mostraba a cada una de ellas, solo con el fin de que se enteraran lo que pensaba una de la otra; fueron unas confrontaciones que casi siempre terminaron en un reconocimiento voluntario de sus ridiculeces por pleitos sin fundamentos.


El periodista no debe cambiar los hechos ni modificarlos ni transformarlos. Sólo debe contarlos tal cual como ocurran. Sin embargo, como en todas las profesiones, existen los que se aprovechan de ese noble oficio y responsabilidad, que estigmatizan con llamarlo el Cuarto Poder, para obtener algo a cambio que incremente su patrimonio económico. Por eso en Colombia hay múltiples ejemplos de esa clase de periodistas, que si los nombramos hoy aquí, no terminamos nunca este artículo periodístico.


No obstante, ejercer hoy el periodismo en Colombia se ha complicado aún más, debido a que todo el mundo ahora puede ser periodista en las redes sociales, incluso con más audiencias que los propios medios de comunicación tradicionales juntos. Y aquí sí podemos decirlo con nombres propios, ya que no son muchos. Por ejemplo, el Presidente Gustavo Petro, quien ejerce como comentarista y director de su propio medio de comunicación, una cuenta creada en una plataforma de internet como lo es X, antigua Twitter, con la cual posee una audiencia segura de más de 7 millones de seguidores y quienes, apenas él escribe algo en ella, se enteran de inmediato. 


Petro, junto con un infinito número de medios alternativos digitales, están conformando un equipo grande, para que lo ayuden en su titánica y solitaria tarea de confrontar la desinformación descabellada, criminal y salvaje, que adelantan los grandes medios de comunicación tradicionales en manos hoy de poderosos grupos económicos del país. En Colombia, nunca antes los periodistas nos habíamos vistos en la necesidad de involucrarnos o tomar partidos en la construcción permanente de nuestra historia que a diario tenemos el deber de registrar, y por eso tal vez, sobre todos los nóveles comunicadores, pierden muy fácil la brújula de la esencia de ser un buen periodista, algunos se extravían y hasta pierden la vocación que creyeron tener y por la cual se metieron a estudiar esa profesión, cada vez más desprestigiada por el cáncer de Colombia: Su indomable corrupción.

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